La movilidad en la industria y los robots AMR

La mobilidad en la indústria

Los robots AMR son una de las innovaciones que más impacto está teniendo en la industria, sobre todo en lo que se refiere a la movilidad en estos entornos. Sus ventajas están claras: mejora de los procesos y trabajadores que se dedican a tareas de más valor. Uno de los usos habituales de los robots AMR se encuentran en las grandes naves industriales y centros de distribución, que mueven una gran cantidad de material. Uno de los sectores en los que la robótica tiene mayor importancia es el industrial. Las organizaciones industriales llevan tiempo trabajando con robots, pero su uso está cobrando más relevancia gracias a los avances que han experimentado. Una de esas mejoras es la autonomía. Hablamos de los robots AMR (Autonomous Mobile Robots) o robots móviles autónomos, una de las revoluciones de la Industria 4.0. La digitalización de la industria abarca múltiples soluciones y herramientas, como las integradas en la plataforma Smart Factory by aggity, y la evolución que están experimentando estos robots móviles ha contribuido a que la productividad industrial se incremente. Pero ¿qué son los robots móviles autónomos? Se trata de máquinas que realizan tareas de manera independiente y sin necesidad de que tengan que ser controlados por ningún humano. Las ventajas para los entornos industriales son indudables: los trabajadores se pueden dedicar a labores de mayor valor y abandonar aquellas más tediosas o incluso, pueden dejar de hacer un trabajo que conlleve riesgos para la integridad física. Una de las grandes ventajas de los robots AMR es que son más flexibles y rápidos de instalar que los tradicionales robots AGV. Éstos últimos se pueden ver desde hace tiempo en muchas fábricas y no son más que vehículos de guiado automático que se desplazan de forma autónoma por una fábrica siguiendo caminos definidos previamente. Los robots AMR pueden realizar esta función y no hace falta marcarles previamente el camino. El ejemplo más sencillo es el robot aspirador que hay en muchos hogares. Gracias a los sensores y el software que lleva incorporado, el robot se guía solo por toda la casa, aunque si el usuario quisiera puede marcarle el camino para que no circule por determinados lugares (que es lo que sucede con un robot AGV). Usos habituales Al igual que los AGV, los robots AMR se emplean de forma mayoritaria para el transporte de materiales de una fábrica y son, por tanto, un elemento a integrar en la gestión integral del mantenimiento industrial. En este caso, la ventaja para la industria es que ya no va a necesitar tanta mano de obra y, al mismo tiempo, pueden incrementarse los flujos de trabajo. Otro de los usos habituales de los robots AMR se encuentra en las grandes naves industriales, almacenes y centros de distribución al estar indicados para levantar objetos pesados y transportar mercancías. De esta forma, los trabajadores, a la vez que se dedican a tareas más productivas, eliminan los riesgos de sufrir lesiones. Pero, en este caso, gracias a la incorporación de tecnologías que han demostrado su contribución a la mejora de la productividad como la inteligencia artificial, el machine Learning o IoT, los robots AMR saben dónde tienen que ir a recoger un determinado material porque conocen exactamente el lugar donde se encuentra. Además, al conjugar el uso de robots AMR con las placas y brazos robóticos, todos los procesos de movilidad dentro de la fábrica quedan completamente automatizados. Funciones básicas y tareas más complejas Aunque estamos hablando de funciones industriales básicas, ya se empiezan a emplear los robots AMR en otras más tareas complejas. Así, por ejemplo, en el sector de la biotecnología se utilizar para cumplir con unos periodos de entrega cada vez son más cortos. En investigación, para el transporte de elementos que los investigadores necesitan y también en entornos médicos, sustituyendo al personal de enfermería para evitar, por ejemplo, el contacto con pacientes con enfermedades altamente contagiosas. En conclusión, los robots constituyen un elemento más en la digitalización de la industria, donde la construcción de la Smart Factory implica la convergencia de múltiples tecnologías para lograr que el sector industrial sea más eficiente, productivo, sostenible y competitivo.

La industria manufacturera ante el reto de reducir la factura energética

La industria manufacturera ante el reto de reducir la factura energética

El sector manufacturero observa cómo la factura energética desorbitada está afectando a unas cuentas que ya venían lastradas por los efectos de la pandemia. El uso de plataformas automatizadas basadas en analítica puede reducir el gasto en gas o electricidad en un 30%. aggity y Sener han desarrollado una plataforma de gestión integral o Energy Management System (EMS) que analiza las fuentes de energía de una empresa para proponer la mejor opción. Simples matemáticas: si las ventas de cualquier organización industrial aumentan entre el 1,5 % y el 2 %, pero sus gastos lo hacen a un ritmo del 10 %, se produce un desfase significativo en la cuenta de resultados. Esto es lo que está sucediendo en la industria que tiene que lidiar con un aumento de la factura energética de precisamente ese 10 %. La industria manufacturera es una de las más afectadas por el constante incremento del precio de la energía. Ni siquiera sectores como el del retail o el del transporte, grandes consumidores de energía tienen tanta dependencia como el sector del manufacturing, que consume el 54 % de todo el petróleo, el gas y la electricidad en España, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La factura energética del sector manufacturero supone su desembolso más importante, sólo por detrás del que se destina a pagar las nóminas de los empleados. Un gasto que sigue aumentando a pesar de las inversiones realizadas por el sector para reducir consumos de electricidad o ser más eficientes. Gracias a la compra de equipos más sostenibles o el uso de tecnologías para la Industria 4.0, el sector manufacturing ha logrado reducir en un 30% la factura energética en los últimos 10 años. Cómo reducir la factura energética El alza en los precios de las fuentes de energía supone un verdadero reto para el sector manufacturero, que podría ser mayúsculo si la industria no hubiera comenzado años atrás con sus procesos de digitalización. Gracias a plataformas como Smart Factory by aggity, con la que se consigue digitalizar una fábrica gracias a una completa automatización de procesos y el empleo de tecnologías como el big data o la Inteligencia Artificial, es posible planificar, organizar y controlar los procesos a través de una única solución, lo que redunda en un consumo energético más eficiente y en un mejor control de los costes de la factura energética. El problema es que el alza de los costes de la energía continúa en aumento. El precio de la electricidad y del gas en los principales mercados sigue incrementándose, por lo que las inversiones realizadas para reducir los consumos por parte del sector industrial no son capaces de absorber todo ese incremento. Es necesario buscar nuevas fórmulas que amortigüen el impacto. Reducir el gasto en energía en un 30% Parece una cifra un tanto desorbitada, pero conseguir una reducción en la factura energética de un 30 % es posible y ese es el objetivo que plantearon aggity y Sener al desarrollar una plataforma única de gestión integral o EMS (Energy Management System) de todas las fuentes de energía de una compañía del sector industrial y manufacturero. La plataforma se encarga de analizar cuáles son los consumos energéticos, de dónde provienen, qué elementos son los que más consumen o cómo se puede mejorar el mix energético. Su ventaja es que es capaz de realizar un análisis completo a través de los datos que obtiene de los dispositivos IoT, de fuentes externas como la meteorología, de las máquinas instaladas o del número de personas que se encuentran en el espacio físico. Con toda esa información, y mediante un conjunto de herramientas de analíticas, anticipa consumos futuros y determina la mejor fuente a utilizar en cada momento, y todo ello de forma automatizada y sin necesidad de intervención humana. En definitiva, ante el reto del alza de precios de la energía, el sector manufacturero tiene ante sí una propuesta que le permitirá reducir consumos, ser más sostenible y, por supuesto, reducir la carga que ha supuesto la subida del gas y la electricidad, y además con un rápido retorno de la inversión.

¿Qué es la industria 5.0? La evolución de la industria

¿Qué es la industria 5.0? La evolución de la industria

La Industria 5.0 es el siguiente paso que van a dar las organizaciones industriales en sus procesos de digitalización. Se trata de un nuevo concepto en el que los humanos juegan un papel mucho más relevante. En la nueva Industria 5.0 se presta especial atención al trabajo conjunto que pueden hacer las máquinas con los humanos para obtener mejores ratios de productividad. El sector industrial es uno de los que más está avanzando en sus procesos de transformación digital. La industria 4.0 es como se ha llamado a la combinación de industria y tecnología que está cambiando para siempre los entornos industriales. El avance es tan veloz que el concepto evoluciona hacia la Industria 5.0. Pero ¿qué es la Industria 5.0?, ¿en qué se diferencia de la Industria 4.0? En la fase de renovación industrial en la que nos encontramos, la 4.0, se ha producido el desarrollo de tecnologías como el Internet Industrial de las Cosas (IIoT), la utilización de la inteligencia artificial (IA), el empleo de la automatización o el uso del big data, que han posibilitado que los conceptos de tecnología y revolución industrial vayan de la mano. La industria 4.0 está basada en el dato como pilar para el desarrollo de una fábrica inteligente. El siguiente paso es la Industria 5.0. En este caso, se trata de un nuevo modelo de producción donde el foco ya no se encuentra en la incorporación de nuevas máquinas o en la implementación de determinadas herramientas, sino en la interacción que se produce entre humanos y máquinas. Y es que, mientras en el desarrollo de la Industria 4.0 se ha priorizado la automatización y la incorporación de tecnología, en la nueva Industria 5.0 se presta especial atención al trabajo conjunto que pueden hacer las máquinas con los humanos para obtener mejores ratios de productividad. Se trata de un paso lógico: una vez que se incorpora la última tecnología, el papel del trabajador gana protagonismo. Y es que, con la Industria 5.0 las empresas tienen las mejores herramientas tecnológicas que, combinadas con un grupo de empleados cada vez más capacitados y expertos, consiguen entre ambos una producción más eficiente, sostenible y segura. Por qué ir hacia la Industria 5.0 La tecnología en la industriasigue evolucionando y, si bien todavía estamos inmersos en la Industria 4.0, pasar al siguiente escenario es imprescindible, sobre todo para las organizaciones que están más avanzadas. Evidentemente, y dado que la Industria 5.0 es la combinación perfecta de máquina-humano, no se puede llegar a esta fase sin haber pasado previamente por la Industria 4.0. El sector industrial ya empieza a hablar de Industria 5.0, por lo que es importante avanzar en los procesos de digitalización que proporciona la Industria 4.0. Para ello, la gama de soluciones que proporciona Smart Factory by aggity permite digitalizar una fábrica mediante la completa automatización de procesos y dotarla, además, de capacidades predictivas. Nuevos especialistas en Industria 5.0 El objetivo de estas herramientas es implementar soluciones que agilicen la digitalización y automatización en tiempo real de la fábrica, gracias a la combinación de analítica de datos e inteligencia artificial. Con ello se consigue automatizar los procesos a lo largo de todo el ciclo de producción y asegurar la interconectividad de la fábrica con los programas para la planificación y organización de la producción industrial y el control de planta. Tras la incorporación de estas herramientas, las empresas del sector industrial pueden poner rumbo a la Industria 5.0. Una nueva fase en la que, al jugar el humano un papel más importante, aparecerán nuevos roles como el director de robótica, la persona que, con amplios conocimientos en ámbitos como la robótica o la inteligencia artificial, está especializada en valorar la interacción entre máquinas y humanos.

Diferencias entre automatización industrial y los robots industriales

Diferencias entre automatización industrial y los robots industriales

Automatización y robótica, aunque están unidas, son palabras que de forma habitual suelen confundirse dando a entender que son lo mismo. En la era de la Industria 4.0 conviene aclarar las diferencias existentes entre ambos conceptos. Cuando hablamos de automatización se incluyen varios conceptos entre los que también puede incluirse a la robótica industrial. Por norma general, en el mundo de las nuevas tecnologías, hay términos que tienden a confundirse. El ejemplo más claro es la palabra hacker, que habitualmente se emplea para referirse a un ciberdelincuente cuando en realidad es un concepto que engloba a más actores. Algo parecido sucede con la automatización. En este caso se suele englobar en el mismo campo a los robots industriales, a las soluciones RPA, a la robótica industrial o a la robotización de procesos entre otros. En este post intentaremos aclarar cuáles son las diferencias entre la creciente automatización industrial y los robots, dos conceptos diferentes entre sí. ¿Por qué se confunden ambas terminologías? Básicamente porque en ambos casos las tareas que se les encargan no son ejecutadas por humanos. La confusión entre automatización y robótica industrial también ha ido creciendo a medida que se ha ido desarrollando la denominada Industria 4.0, en el que ambas tecnologías juegan un papel más que destacado. Lo cierto es que cuando hablamos de automatización se incluyen varios conceptos entre los que también se puede incluir a la robótica industrial. Pero para comprobar las diferencias nada mejor que ver sus definiciones. Así, en la automatización industrial se emplea software, máquinas o tecnología para realizar una tarea que, de otro modo, sería hecha por un humano. Hay muchos tipos de automatización que abarcan desde la mecánica hasta la exclusivamente virtual, y desde la más sencilla hasta la más compleja. Por su parte, la robótica se encarga de desarrollar y programar robots industriales para liberar de un trabajo monótono y con poco valor a un humano. Para hacerlo más simple, la robótica sería el robot aspirador de una casa, mientras que la automatización sería la orden que a través del software se le da al robot para que limpie la casa todos los días a la misma hora. La industria está invirtiendo sobre todo en automatización. A fin de cuentas, los robots ya llevan años en este sector: piense en una cadena de montaje de una fábrica de automóviles. Uno de los problemas que lleva a confusión es que la automatización industrial acapara diferentes conceptos. Así se escucha hablar habitualmente de automatización de software y automatización industrial. Dos conceptos también diferentes: mientras el primero implica automatizar herramientas de software para liberar de trabajo a un humano, el segundo tiene que ver con el control de procesos físicos e implica el uso de máquinas físicas y sistemas de control para automatizar tareas dentro de un proceso industrial. Un ejemplo podría ser una fábrica que fuera completamente autónoma. Y es aquí cuando llegamos a un elemento importante en la industria actual, como es la RPA o automatización robótica de procesos. A pesar de contener la palabra robótica en las siglas,RPA no tiene nada que ver con los robots físicos. Se refiere a robots de software, diseñados para utilizar un programa de la misma forma que lo haría un humano. Esta automatización de procesos, como la que se integra en las soluciones de automatización y robótica de aggity, supone múltiples ventajas tales como mejorar la eficiencia, maximizar el retorno de la inversión o asegurar la escalabilidad.

Digitalización empresas en la industria farmacéutica

Digitalización empresas en la industria farmacéutica

Después de unos años en los que era más reacia, la industria farmacéutica ha abrazado la digitalización cómo fórmula esencial para abordar los desafíos a los que se enfrenta en los próximos años. El objetivo de la industria farmacéutica pasa por acelerar la producción y el desarrollo de tratamientos en un entorno competitivo y muy regulado. Es ya mucho el tiempo que se lleva hablando de digitalización y transformación digital. La pandemia aceleró todos los procesos que se estaban llevando a cabo y la digitalización de empresas es hoy una realidad mucho más palpable. También en el terreno industrial: independientemente del sector o del tamaño, las empresas han acelerado todos los procesos. La digitalización de las pymes del sector industrial, a pesar de sus menores presupuestos, también se está produciendo para poder hacer frente a los retos actuales. Dentro del sector industrial, la industria farmacéutica es una de las que más está apostando por su digitalización. Se da la paradoja de que nos encontramos ante un sector al que le ha costado imbuirse en procesos de transformación digital: hasta la mejor farmacéutica del mundo no creía que la digitalización pudiera ser la clave de bóveda para solucionar sus problemas. No es para menos si se tiene en cuenta que no contaban con verdaderos expertos para llevarla a cabo y que la complejidad de los procesos de desarrollo y fabricación involucrados era enorme. La verdad sobre la industria farmacéutica es que en estos momentos está inmersa en diferentes procesos de digitalización que les permita afrontar desafíos como manejarse en un mercado tremendamente regulado en el que los costes se están incrementando y en el que se le exige poner en el mercado productos y tratamientos con un componente importante de I+D de forma muy rápida. Inteligencia artificial, edge computing, soluciones y servicios cloud, o el empleo de gemelos digitales son sólo algunas de las tendencias tecnológicas en las que está invirtiendo más recursos la industria farmacéutica para, de esta forma, llegar al mercado antes que sus competidores con productos innovadores o poder adaptar la producción de los diferentes tratamientos a la demanda real del mercado, es decir, ganar resiliencia. Y todo ello, reduciendo costes y consumos energéticos para cumplir tanto con las normativas de privacidad -un buen ejemplo, es el uso de datos sintéticos-, así como con el compromiso de sostenibilidad que el propio sector se ha autoimpuesto. Hay un elemento muy importante en la transformación digital de la industria farmacéutica que se impone al resto. Se trata de la hiperautomatización, una clara oportunidad de mejora. Con ella, las empresas farmacéuticas pueden dedicarse a lo realmente importante de su negocio y ser mucho más competitivas. Si esa automatización se conjuga con otras tecnologías, se puede afirmar que la digitalización de la industria farmacéutica va por el camino correcto. Existen numerosas soluciones en el mercado de las que las empresas farmacéuticas pueden beneficiarse. Una de ellas es el conjunto de herramientas Smart Factory by aggity que incorpora soluciones de Business Intelligence e Inteligencia Artificial y que posibilita la automatización de procesos para incrementar su eficacia y su eficiencia. El objetivo que se persigue es claro: conseguir una planificación, organización y control de los procesos en la fábrica de manera automática y gestionar todo ello a través de una única plataforma.

Estrategia de ciberseguridad para empresas

29 08 22 ciberseguridad

Es esencial que las empresas establezcan una estrategia de ciberseguridad que les permita prevenir o hacer frente a unos ciberataques que crecen día a día y que cada vez son más sofisticados. Este avance imperativo no tiene por qué ser una tarea compleja. En lo que se refiere al establecimiento de una estrategia de ciberseguridad empresarial, todavía hay muchos déficits y, a menor tamaño, los problemas se acrecientan Estrategia de ciberseguridad, pilar de la transformación digital Tener una estrategia de ciberseguridad empresarial debe ser uno de los pilares sobre los que se sustente cualquier proceso de transformación digital en la empresa. El incremento de los ciberataques, con el phishing o el ransomware a la cabeza, se acompaña con una su sofisticación continua que afecta tanto a usuarios como a empresas y administraciones públicas. Los retos a los que se enfrentan países y empresas son mayúsculos y todos estos actores deberían diseñar una estrategia de ciberseguridad que impida que los ciberataques alcancen su objetivo. En este sentido, la política que sigue el Gobierno de España se incluye en el Plan Nacional de Ciberseguridad, como continuación de la Estrategia Nacional de Ciberseguridad, del año 2019. Con ella se pretende crear una plataforma nacional de notificación y seguimiento de ciberincidentes y de amenazas para intercambiar información entre organismos públicos y privados, desarrollar un sistema nacional integrado de indicadores de ciberseguridad, impulsar la ciberseguridad de pymes y autónomos, y promover un mayor nivel de cultura de ciberseguridad. Desarrollar una estrategia de ciberseguridad empresarial Con el desarrollo de esta estrategia, el Gobierno demuestra la importancia de la ciberseguridad para el conjunto del país y su tejido productivo. Por eso es importante que las empresas también desarrollen una estrategia  de ciberseguridad que posibilite la limitación de los ciberataques. Uno de los problemas es que, en lo que se refiere a establecimiento de una estrategia de seguridad informática, las organizaciones todavía presentan déficits importantes, hasta el punto de que la ciberseguridad empresarial puede estar en riesgo. De acuerdo con el último informe de Accenture, sólo un 5 % de las empresas tienen definida una estrategia de ciberseguridad.Si nos centramos en nuestro país, el dato mejora ya que, según el Informe de madurez de ciberseguridad en España de la consultora Minsait, un 40% tiene una estrategia de ciberseguridad definida; es decir, aunque positivo en comparación con el resto del mundo, todavía son mayoría las empresas españolas carentes de una estrategia de ciberseguridad. Formación y auditorías de seguridad La seguridad en la informática y en cualquier apartado en el que la tecnología esté involucrada, no sólo debe centrarse en prevenir y defenderse de los ciberataques cuando éstos se produzcan. En una estrategia de ciberseguridad, además de contar con las soluciones adecuadas, también se ha de contemplar la formación en ciberseguridad de los empleados o la realización de auditorías de ciberseguridad para conocer el estado de las ciberdefensas. No se trata de que todos los empleados de una organización sean expertos en seguridad, pero sí, que sepan identificar los riesgos. Un apartado importante a tener en cuenta es que los usuarios son el eslabón más débil de la cadena en cualquier estrategia de ciberseguridad, por lo que establecer una cultura de la ciberseguridad en la organización es el primer paso para mitigar los riesgos. Factores que perjudican a la estrategia de ciberseguridad Son varios los factores que hacen que establecer una estrategia de ciberseguridad no sea sencillo. Primero, las organizaciones se pierden entre la cantidad de ofertas y empresas de ciberseguridad que existen en el mercado. Por ello, es conveniente contar con la figura de un CISO para elaborar las líneas maestras de la estrategia. No obstante, las empresas que no pueden permitirse contratar esta figura deben iniciar la estrategia valorando qué datos son críticos para la organización y cuáles los activos de los que no puede prescindir. Con ello se consigue tener claro un enfoque para que no haya que implantar soluciones de forma masiva sin conocer antes estos datos. En este sentido, es muy importante realizar una auditoría de ciberseguridad con la que la empresa descubrirá cuáles son sus fortalezas y debilidades y podrá actuar sobre ellas, implementando las soluciones más adecuadas. Cuánto cuesta implantar una estrategia de ciberseguridad El coste de establecer una estrategia de ciberseguridad ya no puede ser excusa. La nube ha abaratado las soluciones y, en la actualidad, las empresas tienen acceso a plataformas de seguridad asequibles y con garantías como Cloud & Cibersecurity by aggity, que permiten proteger y asegurar la continuidad de negocio. Se trata de soluciones que son perfectas para todo tipo de empresas y de sectores y que les permitirá avanzar en su estrategia de ciberseguridad empresarial a un coste más que asequible y con un retorno de la inversión muy rápido. En este caso concreto, la herramienta posibilita que los departamentos de TI de cualquier organización puedan generar una estrategia de ciberseguridad informática muy sólida y establecer una hoja de ruta que permita identificar los riesgos apegados a mejores prácticas. Dentro de esa seguridad cibernética, este tipo de soluciones permiten el establecimiento de un Gobierno de la Seguridad y de continuidad de negocio que logra mejorar de manera continuada la protección tanto de la tecnología como de los procesos y de los usuarios. Y es que, gracias a soluciones como las propuestas por aggity se pueden diseñar, implementar y gestionar todo un conjunto de preventivas y proactivas que den respuesta a incidentes y sean capaces de proteger datos, aplicaciones, tecnología y colaboradores. Confiar en el partner adecuado Puede parecer que implementar todo un conjunto de soluciones para implementar la estrategia de ciberseguridad informática suponga una gran inversión, además de los costes asociados a productividad o gastos en personal especializado. La realidad dista bastante de esa afirmación si se cuenta con un partner adecuado y especializado como aggity que ayudará a la organización a establecer la trayectoria adecuada identificando cuáles son los principales riesgos que existen en la infraestructura de la organización y elaborando el plan adecuado que no

El aumento del automatismo industrial en 2023

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Las soluciones de automatización van a seguir cobrando un protagonismo especial durante 2023. Los departamentos de TI sólo ven ventajas en su implementación, aunque algunas herramientas RPA tienen margen de mejora. Para el año 2023, un 81 % de empresas tiene previsto realizar alguna inversión en soluciones de automatismo industrial. La automatización ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad. Se puede afirmar que el automatismo industrial se encuentra presente en casi cualquier organización y las previsiones indican que sólo estamos ante el inicio de una auténtica revolución. Los datos demuestran que las empresas ven en la automatización robótica de procesos o RPA por sus siglas en inglés, un elemento clave para su futuro. Sin ir más lejos, el último informe de la firma Robocorp, en el que se analiza cuál es la situación en la que se encuentra la robotización de procesos, señala que un 67 % de los departamentos de TI realizó algún tipo de inversión en soluciones RPA. Un porcentaje más que relevante, pero que se espera crezca aún más a partir del año que viene donde un 81 % de empresas tiene previsto realizar alguna inversión en soluciones de automatismo industrial. ¿A qué se debe este incremento en las inversiones? De un modo simple a que permite dejar de contar con personal humano para determinadas tareas. Con las herramientas RPA se automatizan aquellas labores mecánicas, lo que se traduce en una reducción de los costes y en una mejora de la calidad de estos procesos. Gracias a la automatización industrial y la robótica, el humano se dedica a labores en las que el análisis y la interpretación de datos cobran protagonismo. Es decir, la empresa transforma el puesto de trabajo mecánico en otro más cualificado. De esta forma, la automatización robótica de procesos reduce de forma sensible los costes de esas tareas repetitivas, que ahora son llevadas a cabo por soluciones RPA, y los empleados que se encargaban de ellas ahora pasan a realizar labores más productivas y que devienen en una mayor generación de ingresos para la compañía, así como la mejora de la calidad de los productos que oferta. Sin embargo, y a pesar del creciente interés por el automatismo industrial y las soluciones RPA que lo rodean, la encuesta de Robocorp identifica algunas dificultades en el desarrollo de la automatización en la industria. Fundamentalmente, el estudio apunta a dos elementos: el primero, que las empresas no están empleando las herramientas de RPA que mejor se adaptan a sus necesidades, mientras que el segundo factor radica en que, una vez implementadas, las soluciones de automatismo industrial no funcionan. De hecho, el estudio apunta que un 69 % de los encuestados experimenta bots rotos al menos una vez por semana. Además, casi la mitad (41 %) tarda más de cinco horas en reparar un bot dañado y, en algunos casos, ese tiempo se eleva a 24 horas. Los sectores más afectados por estos problemas son los de salud, finanzas y manufacturero. Las empresas, por tanto, están exigiendo una tecnología RPA que sea más fuerte y les genere mayor confianza. En este aspecto, las soluciones de automatización robótica de procesos que implanta aggity cumplen con esos requerimientos para satisfacer la demanda creciente. Porque lo cierto es que pocas tecnologías en el mercado despiertan tanto interés debido a que las soluciones de automatización industrial no sólo les permite reducir costes, sino también mejorar la satisfacción de clientes y empleados, maximizar el ROI, asegurar la escalabilidad y multicanalidad de los procesos o mejorar los tiempos de procesamiento, entre otros.

Hiperautomatización en empresas industriales

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La hiperautomatización, consistente en ampliar la automatización de cualquier proceso empresarial a través de la combinación de tecnología RPA, tecnología BPM y analítica de datos, tiene un enorme potencial en las empresas industriales. Para asegurar el buen funcionamiento de este tándem tecnológico resulta fundamental contar con la tecnología, así como con el conocimiento y la experiencia de expertos. Desde el arranque de la Primera Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, la automatización ha sido un mantra que, empujado por la aparición de nuevas tecnologías, ha permitido llegar al estadio actual, la Cuarta Revolución Industrial, en la que la hiperautomatización ha emergido como una de las tendencias tecnológicas en el sector industrial. La hiperautomatización, también denominada automatización inteligente de procesos, está marcando el avance de las empresas industriales en un contexto en el que la reindustrialización se ha convertido en objetivo prioritario para Europa ante los acontecimientos sobrevenidos con las crisis energética provocada por el conflicto bélico en Ucrania. La hiperautomatización consiste en ampliar la automatización de cualquier proceso empresarial, no solo los procesos de producción, sino cualquier otro proceso asociado a la actividad industrial. En ese sentido, hay que subrayar que el ecosistema de las empresas industriales se extiende más allá de la planta de fabricación y engloba diversos entornos administrativos en los que también existe una oportunidad clara de automatización. De hecho, la automatización ya ha alcanzado un nivel notable en las plantas de fabricación, pero todavía existe espacio para la hiperautomatización en muchos procesos administrativos, desde la administración, la gestión de los RRHH y la seguridad laboral hasta la gestión de proveedores, la logística y el suministro, pasando por el control de la calidad, el mantenimiento, la previsión de la demanda y de las ventas. Ante esa oportunidad de mejora, fundamental para impulsar la capacidad de las empresas industriales para competir en un entorno complejo, es posible llevar a cabo una automatización inteligente, tanto de las tareas administrativas como de las incidencias, mediante una combinación de soluciones BPM para la automatización de los flujos del proceso, RPA para la robotización de los procesos administrativos y Data Analytics & AI para explotar los datos de forma inteligente y transformarlos en acción. En este nuevo paso hacia delante resulta esencial apoyarse en una solución avanzada como Smart Factory by aggity, una plataforma software modular que permite seleccionar las soluciones que mejor se adapten a cada empresa en la implementación de la estrategia de automatización de procesos más acertada. Es necesario igualmente asegurar el buen funcionamiento de este tándem tecnológico y para ello es clave disponer de un sistema de vigilancia y contar, no solo con la tecnología, sino también con el conocimiento y la experiencia de profesionales expertos a través de servicios BPO que aseguren a las empresas industriales el éxito de la transformación del negocio a través de la automatización. El avance implica múltiples beneficios ya que la tecnología RPA tiene un alto potencial para acelerar la digitalización e incrementar la automatización de las diferentes actividades operativas anexas al ciclo productivo y proporciona a las empresas industriales múltiples beneficios. La hiperautomatización incrementa, en una media del 40%, la calidad de los procesos y eleva la eficiencia un 30%, también reduce la entrada manual de datos en un 90% y disminuye los tiempos un 25%.

Industria 4.0, eficiencia productiva y energética

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En el contexto actual altamente complejo, las empresas industriales se enfrentan al doble desafío de mejorar de forma continua su eficiencia operativa y asegurar al mismo tiempo su sostenibilidad en un entorno de costes de energía crecientes. La resiliencia es una de las características de las fábricas 4.0 y, en estos momentos de crisis climática y transición energética, pasa por la mejora de la eficiencia energética. La subida de la electricidad como consecuencia de la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania y los cortes de suministro de materias primas y componentes son circunstancias en las que para muchas empresas industriales resulta inviable fabricar como venían haciéndolo tradicionalmente. Es necesaria una evolución que pasa por mejorar la eficiencia, tanto en términos de Overall Equipment Effectiveness o Eficiencia General de los Equipos (OEE), como de consumo energético. Con el doble objetivo de mejorar la eficiencia productiva y energética de las plantas de fabricación, en aggity hemos desarrollado junto con la ingeniería española Sener una propuesta conjunta y única de Industria 4.0 sostenible que combina ingeniería y tecnología. La propuesta se anunció en la feria Advanced Factories (AF2022) y se basa en la integración de las soluciones tecnológicas agrupadas en Smart Factory by aggity y el sistema EMS (Energy Management System) que permiten gestionar y tomar decisiones en la fábrica incorporando la energía como un factor clave. Por ejemplo, planificar la producción en función de los consumos y los costes de la energía eléctrica fabricando los productos con mayor consumo energético en horas de menor coste de tarifa. O identificar de manera inmediata las situaciones en la fábrica que generan mayor consumo. La integración de nuestro planificador (Planet Together by aggity), nuestro Gestor de Producción (Opera MES con aggity) y un gestor de energía como el Energy Management System de SENER lo permite. En este camino, los sistemas de producción conectados e inteligentes contribuyen directamente a la mejora continua de la eficiencia en la fabricación. Se estima que estos sistemas pueden aumentar la fabricación de bienes entre un 5% y un 15%, según los datos publicados el pasado mayo en el Foro de Davos, organizado por el Foro Económico Mundial. Así mismo, gracias al big data, la analítica y la inteligencia artificial, las fábricas ganan inteligencia. En una primera fase para entender el pasado y conocer, por ejemplo, la evolución de la demanda o las ventas y, en una segunda fase, para anticiparse y tomar decisiones en función de la previsión de la demanda u otras circunstancias. Este es el camino para dotar a las fábricas de resiliencia, una característica de la Industria 4.0 que, en estos momentos de crisis climática y transición energética, pasa por la mejora de la eficiencia en el consumo de energía. Para ello es necesario conocer, en primer lugar, dónde se está gastando cada watio de energía y actuar para optimizarlo, por otra parte, hacer la transición necesaria para hacer uso de energías renovables. El avance tiene aplicaciones prácticas como la utilización de las máquinas con mayor consumo eléctrico cuando la tarifa es es menos cara y supone una mejora de la factura energética que oscila en una reducción de los costes de entre el 30 % y el 40 % y genera, además, otros retornos importantes desde el punto de vista de la sostenibilidad ambiental y la reducción de la huella de carbono.

Ética en la aplicación de la Inteligencia Artificial

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El uso de la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una realidad y los expertos coinciden en subrayar el impacto de este desarrollo en nuestras vidas, una realidad que ha reavivado el debate sobre la importancia de una ética de la IA. Ante la expansión de la IA en muy diversos ámbitos es necesaria una ética que asegure su uso y aplicación adecuadas. La Inteligencia Artificial (IA) está detrás de la mayoría de los proyectos de transformación digital de las empresas y uso se extiende a multitud de ámbitos con aplicaciones que van desde los servicios de atención al cliente para asegurar su satisfacción hasta la mejora de la producción industrial en los entornos Industria 4.0, pasando por la gestión avanzada del talento. Esta realidad demuestra que las empresas son cada vez más conscientes del potencial de la IA en muy diversos entornos y, al mismo tiempo, consideran clave contar con expertos en tecnología con formación en ética, además de ser cada vez más numerosas las organizaciones en las que existe un protocolo y/o comité específico para asegurar el buen uso de la IA. Por supuesto, los Gobiernos tiene mucho que decir sobre esta materia. Es el caso de la Unión Europea (UE), tras la propuesta de la Comisión Europea (CE) en abril de 2021 del primer marco legal sobre la IA, actualmente está en tramitación una nueva regulación para poner coto a los potenciales excesos asociados al uso de la IA y potenciar al mismo tiempo la posición de Europa para desempeñar un papel de liderazgo a nivel mundial. La Propuesta de Reglamento sobre IA de la CE, que va de mano del Plan Coordinado sobre IA, tiene el objetivo de abordar los riesgos de usos específicos de la IA, que clasifica en cuatro niveles diferentes: riesgo inaceptable, riesgo alto, riesgo limitado y riesgo mínimo. Actualmente, los europarlamentarios y países miembros de la UE están analizando el borrador de esta normativa, considerada bastante ambiciosa. Así, por ejemplo, contempla prohibir los usos de la IA considerados inaceptables y requerirá verificaciones adiciones en los considerados de “alto riesgo”, es decir, aquellos con mayor riesgo de perjudicar a las personas, incluyendo por ejemplo sistemas para la evaluación de exámenes, para la selección de personas en procesos de contratación o para la asignación de ayudas gubernamentales. El nuevo Reglamento también podría restringir el uso del reconocimiento facial por parte de las agencias y cuerpos de seguridad en lugares públicos, e incluso prohibir los sistemas policiales predictivos que aplican IA al análisis de grandes volúmenes de datos. Una vez aprobado, el Reglamento sobre la IA sería la primera normativa que aborda la regulación la IA y podría convertirse en un nuevo estándar global para su supervisión; pero requerirá tiempo. Teniendo en cuenta que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que afecta directamente a actividades como, por ejemplo, el comercio electrónico, tardó más de cuatro años en tramitarse y trascurrieron seis años hasta su entrada en vigor, es muy posible que sea necesario al menos otro año antes de contar con un texto final y otros dos años para la obligación de cumplimiento sea efectiva. Así las cosas, en aggity ponemos el acento en las ventajas de la aplicación de la IA y al mismo tiempo consideremos fundamental dotar a la tecnología de principios y valores. A la hora de incorporar la IA en los procesos de producción de las empresas, nos guiamos por el compromiso de incluir la ética en los algoritmos que la rigen para asegurar un uso y aplicación adecuados.