Big data e Industria 4.0: quien gane la batalla de los datos, ganará el futuro

Big Data en el sector industrial

Desde el coche al metro, desde la nevera al supermercado, pasando por el banco, la aseguradora, las campañas políticas, la publicidad y la tienda online, todos los procesos de la economía actual se transforman a distintas velocidades con el uso del big data o procesamiento de grandes cantidades de datos.

 

El big data hace posible desde el cálculo de la ruta del vehículo particular, para elegir la mejor opción, a la frecuencia con la que deben transitar los transportes públicos, en tanto que hace funcionar los algoritmos de marcas como Amazon o Uber para dar un mejor servicio en el menor plazo de tiempo gracias al empleo, análisis y coordinación de teras y teras de datos.

También llegan a determinar las comisiones personalizadas que incluye el banco en base al comportamiento financiero de cada usuario. Están en la matriz que facilita a Google exponer los resultados más buscados y gestionar los datos de navegación por Internet de los ciudadanos con el fin de que las empresas anunciantes le den más dinero por el micro-targeting, así como en el razonamiento que explica cómo Facebook o Instagram personalizan las historias que muestran al usuario al entrar en sus plataformas.

 

La gestión y análisis de grandes volúmenes de datos es una de las claves para entender la realidad económica, las demandas del mercado, el perfil de los usuarios y su respuesta a nuevos productos o servicios. Se ha convertido, por tanto, no solo en una prioridad para las empresas, sino también en la fuente indispensable para el negocio del siglo XXI, en el que la inmensa mayoría de las actividades diarias pasan por Internet o se relacionan con esta red universal. Por ello, la cantidad de datos registrados, recogidos y almacenados por las empresas, tanto del entorno online como offline, aumenta exponencialmente. Esto conlleva que cada año las compañías afronten más dificultades para gestionar y analizar esos datos.

De acuerdo con informes recientes, un 80% de los ejecutivos de marketing reconoce que el big data es clave en la estrategia empresarial de sus compañías, en tanto que activo estratégico para el desarrollo de las mismas. Además de reconocer su importancia vital, también es necesario que las empresas tengan una estrategia definida para su recolección, almacenaje, gestión, procesamiento y análisis, con el estricto cumplimiento de la directiva europea GDPR (de obligación a partir del 25 de mayo) y con una arquitectura adecuada para ello.

En cuanto a la utilización de esos datos, queda o debería quedar especificado en los términos de uso que se aceptan para cederlos, lo que conlleva una autorización que las empresas tratan de manejar con mayor eficacia ante su imparable aumento.
En especial cuando el consumo a través de la red gana cada vez más adeptos, por su comodidad y eficacia, frente a la compra offline. Y es que desde gestionar las finanzas en Internet a comprar ropa o productos, pasando por servicios online de entrega a domicilio, los datos de consumo son cada vez más y más precisos, lo que permite reenfocar el modelo en esta nueva era. Una era en la que los clientes prefieren ver, comparar y analizar a través de la web antes de efectuar la compra, y en la que las empresas pueden, de esta manera, acceder y conocer a sus consumidores con un menor coste.

El big data ofrece enormes oportunidades. Su correcta utilización, al extraer el valor de los datos, permite identificar las tendencias entre los usuarios y conocer mejor al público a través del análisis de su conducta, gustos y preferencias, opiniones, etc. Esto se puede traducir en la mejor orientación de las campañas de marketing y el aumento de las ventas, así como la personalización de la oferta y fidelización del cliente.

 

Estos macrodatos, bien gestionados, también permiten a las compañías adecuar su producción industrial al stock y la demanda esperada de cada producto, con una planificación de estrategias más detalladas que den respuestas inmediatas a situaciones reales.

Porque el big data es fundamental también para maximizar la eficiencia de los procesos en la industria, así como para aprovechar toda la información que generan las máquinas y el Internet de las Cosas (IoT), en un mundo hiperconectado en el que cada elemento es fuente de información y nodo de comunicación.

En este contexto, en aggity hemos desarrollado la solución Industry 4.0 by aggity, un sistema que facilita la digitalización y automatización de la producción con el que ya operan más de 350 compañías en el mundo, y que dispone de una nueva dimensión social gracias a las herramientas de comunicación entre personas, equipos, máquinas, robots y sistemas informáticos en un entorno de gestión inteligente.

La fábrica inteligente y social es el resultado de la incorporación de la plataforma Social Business by aggity en la solución Social Factory, con la integración de la plataforma Corporate Social Network by aggity y la aplicación de mensajería instantánea Corporate Messenger by aggity. Ambas suman al sistema MES (Manufacturing Execution System) una capa social en la que humanos y máquinas pueden hacer uso de la información en tiempo real, comunicarse e interactuar.

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De esta forma y gracias al conocimiento permanente del estado de los distintos procesos de negocio, las empresas 4.0 incrementan su productividad, mejoran su eficiencia energética, optimizan el uso de los recursos y, por ende, elevan su rentabilidad y son más sostenibles.

Quien gane la batalla de los datos, ganará el futuro. Una estrategia que aproveche este filón para entender mejor el mercado y sus posibilidades, así como comprender a los clientes que lo conforman, es imprescindible para avanzar en la senda de maximización de los beneficios. Una estrategia definida que cubra consideraciones respecto a la arquitectura y almacenamiento de los datos, el gobierno de los mismos y el cumplimiento de la legislación, respaldada por las soluciones tecnológicas necesarias para llevarla a cabo.

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